Faltan dos semanas para que el radicalismo decida finalmente quién controlará el partido en los próximos cuatro años.
El 4 de diciembre un plenario del Comité Nacional elegirá al nuevo presidente. No hay dudas de que quien reemplazará al jujeño Gerardo Morales será el mendocino Ernesto Sanz.
El problema entre los dos grupos que competirán, la «Resistencia» (según se hace llamar el grupo que anima Morales) y el cobismo, será la puja por la mesa de conducción que acompañará a Sanz en el mandato.
Hasta ahora el grupo que nuclea Morales asegura contar con más de 60 votos de los 92 que hacen falta para consagrar al nuevo presidente de la UCR.
El resto estaría en manos de los seguidores de Julio Cobos. Para el cobismo la ecuación es casi al revés.
Morales, que ocupará desde el 10 de diciembre la presidencia del bloque radical del Senado en un enroque de cargos con Sanz, le ofreció al cobismo integrar la mesa de conducción del radicalismo en una proporción de dos a uno. Eso implica guardar la mayoría para ese grupo que, sostiene, se mantuvo en la resistencia radical sin caer en la seducción del kirchnerismo, en contra del cobismo, que volvió al partido después de haber llegado a integrar la fórmula presidencial con Cristina de Kirchner.